martes, 15 de agosto de 2017

Martin Luther King: un polifacético y contradictorio líder de masas negras, anticoloniales y estadounidenses

El fin de la segregación racial en Estados Unidos convirtió a Martin Luther King en el líder de la comunidad negra estadounidense. Sin embargo King prosiguió su actividad política hacia objetivos más generales para oponerse a la intervención estadounidense en Vietnam. Desde 1964 la administración demócrata encabezada por Lyndon B.Johnson estaba desempeñando una intervención militar en este país del sureste asiático para contener el avance del comunismo en la región, apoyando a la facción anticomunista que luchaba contra la facción comunista encabezada por Ho Chi Minh: líder anticolonial que en 1954 logró la independencia del país respecto Francia.

Martin Luther King se oponía a la intervención militar estadounidense en Vietnam porque consideraba que no estaba motivada por el marxismo sino por el nacionalismo pese al apoyo de la URSS y China a Ho Chi Minh.  King no ubicaba la guerra de Vietnam en el contexto mundial de confrontación económica de la Guerra Fría, caracterizado por la división binaria entre el capitalismo liderado por Estados Unidos y el comunismo liderado por la URSS, sino en un contexto alternativo de carácter racial en base a su experiencia de lucha antiracista por la igualdad racial y de lucha antiracista africana por la emancipación colonial que le llevaba a ver a los vietnamitas como hermanos. De esta forma el formidable movimiento negro universal surgido con la confluencia de la lucha contra la segregación o la marginación de los negros en las sociedades occidentales y la lucha contra la sumisión colonial en África mutaba en un aún más espectacular movimiento multiracial de carácter antioccidental capaz por vez primera a lo largo de la Historia de la Humanidad de disputar la hegemonía mundial a Occidente. Pese a ser un ciudadano estadounidense y por tanto occidental desde su negritud Martin Luther King emergía como un líder antioccidental y antiestadounidense, circunstancia que le ublicaba en una posición contradictoria y absolutamente incómoda. Por su oposición a la guerra de Vietnam y por su prestigio social el gobierno de Lyndon B.Johnson le consideró un auténtico enemigo de Estados Unidos pese a que King también era anticomunista. 

Martin Luther King no se encontraba dentro del esquema que caracterizó la Guerra Fría: su lucha era otra. Era anticomunista porque como cristiano no creía en el materialismo marxista como concepción de entender el mundo, pero sin ser anticapitalista tampoco creía en el modelo capitalista representado por Estados Unidos por su injusticia social. Por aquél entonces no sólo se estaba convirtiendo en un líder anticolonialista y antioccidental sino también en un líder estadounidense; una figura transversal ubicada por encima de razas, credos, orígenes y... de la tradicional división entre demócratas y republicanos. Una auténtica amenaza para la seguridad de Estados Unidos tanto en el plano interno como externo que en 1968 se embarcó en la que sería su última campaña: la Poor people's campaign. Convertido en un auténtico líder de masas lanzó una auténtica cruzada para mejorar las condiciones de vida de los pobres estadounidenses, cuyo objetivo consistiría en la ocupación del lugar que en 1963 le permitió conseguir la liberación del negro estadounidense lanzándole al estrellato. Esta vez el objetivo consistiría en la liberación de millones de pobres estadounidenses de credos, razas y orígenes distintos pero a diferencia de 1963 no se limitaría a dar un discurso transformador sino a algo mucho más espectacular y complejo. Martin Luther King creía en el poder de las masas al estilo ghandiano hindú para transformar la sociedad, pero la élite política demócrata y republicana no estaba dispuesta a tolerar una ocupación indefinida del centro de Washington por una legión de desheredados considerada como una auténtica amenaza no ya hacia la seguridad nacional sino hacia su propia supervivencia. El 4 de abril de 1968 Martin Luther King salió al balcón del Lorraine Motel de Memphis, capital del estado de Teneessee, lugar al que había acudido para apoyar una huelga de los trabajadores negros del servicio de limpieza de la ciudad. Dos balas disparadas desde un edificio frontal le atravesaron el cerebro y el corazón acabando con su vida. Su asesino, James Earl Ray, fue supuestamente  un supremacista blanco contratado por el FBI con el objetivo de acabar con un hombre polifacético y contradictorio que en su triple faceta de líder negro, anticolonial y estadounidense suponía una auténtica amenaza para Estados Unidos merced a su espectacular dominio de la acción masiva no violenta

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