jueves, 15 de diciembre de 2016

Breve aproximación al marxismo cubano

Tras 57 años de existencia el marxismo cubano
ha fracasado y ahora debe afrontar su fracaso 
El castrismo es un movimiento ideológico de carácter antidemocrático cuyos fundamentos ideológicos son el marxismo representado por Carlos Marx y el nacionalismo en su vertiente cubana representado por su fundador José Martí desmbocando esta peculiar mezcla entre marxismo y nacionalismo en un modelo específico de marxismo cubano evidenciado mediante la ausencia de los símbolos de las distintas modalidades mundiales del marxismo en el imaginario castrista que posee una cuádruple afirmación: el culto a la personalidad representado por su fundador Fidel Castro, el culto hacia el marxismo representado por Carlos Marx, el culto hacia el nacionalismo representado por José Martí y el rechazo contra la democracia siendo dicho rechazo el resultado de la aplicación práctica de la dogmática marxista cuyo utopismo implica la abolición de los principios que definen a la democracia (elecciones, pluralismo político, alternancia) porque su materialización desemboca en una nueva sociedad postpolítica o postideológica en la que el triunfo ideológico da lugar a una nueva sociedad ideal cuya afirmación exige la supresión de modelos ideológicos alternativos dado que para que la victoria marxista sea total la nueva sociedad debe ser totalitaria. Sin embargo el marxismo cubano se fundamenta en premisas filosóficas cuya materialización históricamente se ha demostrado falsa, por lo que a lo largo de sus 57 años de trayectoria el marxismo cubano cree haber alcanzado un estado de cosas que justifica su carácter totalitario pero que no se corresponde con la realidad, porque al igual que las distintas modalidades marxistas conocidas por la historia se ha quedado muy lejos del alcance de la utopía marxista dado que no ha logrado superar la dialéctica y las divisiones sociales para crear una nueva sociedad total, totalizada y totalitaria. La conclusión a la que llegamos es que el marxismo cubano ha fracasado como también lo han hecho las distintas modalidades que ha dado el mismo como el marxismo soviético, chino, vietnamita, camboyano... Algunos de ellos no han podido sobrevivir a su fracaso mientras que otros han tenido que gestionarlo mutando en algo completamente distinto. Ahora al marxismo cubano también le corresponde gestionar su fracaso cosa que no parece muy dispuesto a hacer encerrado en su irreal visión de la realidad. Su carácter antidemocrático tan sólo reconoce dos mecanismos de legitimación: la manifestación y el derecho de petición. Dada su negativa a asumir y gestionar su fracaso el marxismo cubano parece estar condenado a la desaparición, circunstancia que tendrá lugar cuando los cubanos dejen de acudir masivamente a sus concentraciones.


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