martes, 15 de agosto de 2017

Malcom X: un líder estadounidense y negro universal truncado

Malcom X fue un imán musulmán negro nacido cristiano en Nebraska, que tras el asesinato de su padre, un predicador cristiano, la locura de su madre, la disolución de su familia y una juventud errática entregada a la delincuencia acabó dando con sus huesos en la cárcel. Allí entró en contacto con Nación del Islam. una secta musulmana negra que predicaba la separación de la minoría negra estadounidense con respecto al resto de la sociedad. Tras salir de la cárcel se convirtió en imán de dicha secta convirtiéndose en mundialmente célebre por la difusión de sus postulados negacionistas de la posición integradora representada por Martin Luther King. Malcom X se negaba a revelar su apellido porque consideraba que representaba una herencia anglosajona bastarda impuesta en los tiempos de la esclavitud, considerando que todos los negros tenían unos orígenes comunes superadores de credos y lenguas que les habían impuesto sus colonizadores. Malcom apostaba por la recuperación de dicha herencia negra común, conviertiéndose en uno de los principales representantes de un movimiento negro universal conocido como nacionalismo negro que estaba adquiriendo una dimensión y una fuerza inaudita y espectacular.

En 1965 Malcom X abandonó Nación del Islam tras una disputa con su líder, Elijah Muhammad, a quién acusó de conducta inmoral por dejar embarazadas a varias de sus secretarias. Entonces hizo un viaje a la Meca, el pelegrinaje que una vez en la vida debe hacer todo musulmán, a cuyo retorno regrsó completamente cambiado. Pese a no abandonar formalmente su apuesta pot la segregación sin embargo se mostró dispuesto a colaborar con los movimientos integracionistas para mejorar la condición de los negros en Estados Unidos. Pero cuando estaba creando su propio movimiento, la Organización para la Unidad Afroamericana, desde una base interconfesional el 21 de febrero de 1965 cayó asesinado tras un mitin en Nueva York. Los autores fueron tres pistoleros pertenecientes a Nación del Islam quienes acabaron vengando su salida de la secta asesinado a una figura regeneradora y prometedora: un futuro líder mundial de la negritud y un futuro líder estadounidense truncado.


Martin Luther King: un polifacético y contradictorio líder de masas negras, anticoloniales y estadounidenses

El fin de la segregación racial en Estados Unidos convirtió a Martin Luther King en el líder de la comunidad negra estadounidense. Sin embargo King prosiguió su actividad política hacia objetivos más generales para oponerse a la intervención estadounidense en Vietnam. Desde 1964 la administración demócrata encabezada por Lyndon B.Johnson estaba desempeñando una intervención militar en este país del sureste asiático para contener el avance del comunismo en la región, apoyando a la facción anticomunista que luchaba contra la facción comunista encabezada por Ho Chi Minh: líder anticolonial que en 1954 logró la independencia del país respecto Francia.

Martin Luther King se oponía a la intervención militar estadounidense en Vietnam porque consideraba que no estaba motivada por el marxismo sino por el nacionalismo pese al apoyo de la URSS y China a Ho Chi Minh.  King no ubicaba la guerra de Vietnam en el contexto mundial de confrontación económica de la Guerra Fría, caracterizado por la división binaria entre el capitalismo liderado por Estados Unidos y el comunismo liderado por la URSS, sino en un contexto alternativo de carácter racial en base a su experiencia de lucha antiracista por la igualdad racial y de lucha antiracista africana por la emancipación colonial que le llevaba a ver a los vietnamitas como hermanos. De esta forma el formidable movimiento negro universal surgido con la confluencia de la lucha contra la segregación o la marginación de los negros en las sociedades occidentales y la lucha contra la sumisión colonial en África mutaba en un aún más espectacular movimiento multiracial de carácter antioccidental capaz por vez primera a lo largo de la Historia de la Humanidad de disputar la hegemonía mundial a Occidente. Pese a ser un ciudadano estadounidense y por tanto occidental desde su negritud Martin Luther King emergía como un líder antioccidental y antiestadounidense, circunstancia que le ublicaba en una posición contradictoria y absolutamente incómoda. Por su oposición a la guerra de Vietnam y por su prestigio social el gobierno de Lyndon B.Johnson le consideró un auténtico enemigo de Estados Unidos pese a que King también era anticomunista. 

Martin Luther King no se encontraba dentro del esquema que caracterizó la Guerra Fría: su lucha era otra. Era anticomunista porque como cristiano no creía en el materialismo marxista como concepción de entender el mundo, pero sin ser anticapitalista tampoco creía en el modelo capitalista representado por Estados Unidos por su injusticia social. Por aquél entonces no sólo se estaba convirtiendo en un líder anticolonialista y antioccidental sino también en un líder estadounidense; una figura transversal ubicada por encima de razas, credos, orígenes y... de la tradicional división entre demócratas y republicanos. Una auténtica amenaza para la seguridad de Estados Unidos tanto en el plano interno como externo que en 1968 se embarcó en la que sería su última campaña: la Poor people's campaign. Convertido en un auténtico líder de masas lanzó una auténtica cruzada para mejorar las condiciones de vida de los pobres estadounidenses, cuyo objetivo consistiría en la ocupación del lugar que en 1963 le permitió conseguir la liberación del negro estadounidense lanzándole al estrellato. Esta vez el objetivo consistiría en la liberación de millones de pobres estadounidenses de credos, razas y orígenes distintos pero a diferencia de 1963 no se limitaría a dar un discurso transformador sino a algo mucho más espectacular y complejo. Martin Luther King creía en el poder de las masas al estilo ghandiano hindú para transformar la sociedad, pero la élite política demócrata y republicana no estaba dispuesta a tolerar una ocupación indefinida del centro de Washington por una legión de desheredados considerada como una auténtica amenaza no ya hacia la seguridad nacional sino hacia su propia supervivencia. El 4 de abril de 1968 Martin Luther King salió al balcón del Lorraine Motel de Memphis, capital del estado de Teneessee, lugar al que había acudido para apoyar una huelga de los trabajadores negros del servicio de limpieza de la ciudad. Dos balas disparadas desde un edificio frontal le atravesaron el cerebro y el corazón acabando con su vida. Su asesino, James Earl Ray, fue supuestamente  un supremacista blanco contratado por el FBI con el objetivo de acabar con un hombre polifacético y contradictorio que en su triple faceta de líder negro, anticolonial y estadounidense suponía una auténtica amenaza para Estados Unidos merced a su espectacular dominio de la acción masiva no violenta

lunes, 14 de agosto de 2017

El fin de la segregación racial en Estados Unidos: nacimiento del nacionalismo negro

En 1956 el estado norteamericano de Alabama estaba dominado por la segregación. Eso signficaba que pese a su condición común de estadounidenses negros y blancos hacían vidas separadas pero en realidad representaba la subordinación de los negros a los blancos, pues  estaban obligados a cederles los asientos en los autobuses. Hasta ese mismo año cuando Rosa Parks, una modista afroamericana, se atrevió a desafiar de forma prácticamente inconsciente una norma aparenemente inquebrantable al negarse a ceder su asiento en un autobús de Birmingham. Fue detenida por semejante gesto y bajo el liderazgo de un pastor protestante, Martin Luther King, se inició una inusual campaña de boicot contra el transporte público por parte de la población afroamericana de la capital de Alabama, que tras un año de duración acabó con la segregación en el transporte público. Pero sin embargo el momento álgido de la lucha contra la segregación no llegaría hasta el 28 de agosto de 1963 cuando Martin Luther King pronunció el discurso que le haría celebre enmedio de una increible manifestación por parte de 250.000 afroamericanos que se congregaron frente al Capitolio de Washington para escucharle. 


Un año después el entonces presidente Lyndon B.Johnson promulgó la supresión de la segregación en Estados Unidos. Martin Luther King comparó su lucha por la igualdad de los negros en Estados Unidos a la que los países africanos estaban llevando a cabo para alcanzar su independencia y sacudirse de encima el dominio colonial europeo. Las cosas eran distintas porque en África los negros eran mayoría siendo subyugados por una minoría, mientras que en Estados Unidos eran una minoría trasladada allí por una mayoría blanca que les explotó pero formaban parte de un movimiento común: un levantamiento universal de la negritud que adquiría dimensiones insospechadas y que cuestionaba el contexto mundial de Guerra Fría, basado en la división binaria entre el capitalismo representado por Estados Unidos y el comunismo representado por la URSS: se trataba de la nación negra.


viernes, 16 de diciembre de 2016

El concepto de revolución de Fidel Castro

Con motivo de la celebración del Día del Trabajo el 1 de mayo de 2000 el recientemente fallecido dictador cubano Fidel Castro formuló su concepto de revolución como una especie de fórmula mágica que constituye su legado para las futuras generaciones de cubanos. La fórmula consiste en lo siguiente:

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo

Con motivo de la muerte de su fundador el marxismo cubano consideró que había llegado el momento de relegitimarse y lo hizo pidiendo a los cubanos que expresasen su apoyo hacia la continuidad del régimen firmando la fórmula bajo la que Fidel Castro definió al marxismo cubano. Un exámen filosófico de la misma nos lleva a la conclusión de que es una estructura vacía que pretende decirlo todo cuando en realidad no dice nada más allá de la impostura històrica que supone el marxismo cubano


La anatomía del fascismo de Robert Paxon

De la misma forma que Umberto Eco el ensayista estadounidense Robert Paxon también realizó una taxonomía sobre el fascismo no menos útil para identificar aquellos movimientos ideológicos que abandonan la racionalidad del Estado Democrático y Social de Derecho para adentrarse en los terrenos de la irracionalidad y del absurdo fascista. Dicha taxonomía está integrada por diez categorías, la mitad que la taxonomía propuesta por Eco aunque no por ello menos completa. 

1) Situación rotunda de crisis: Contexto en el que el fascismo fundamenta su legitimidad para ascender al poder

2) Sensación de decadencia: Sentimiento popular generalizado explotado por el fascismo para alcanzar el poder

3) Deseo de pureza: Ideal del fascismo como modelo social derivado de su concepción totalitaria de la realidad

4) Autoridad del líder: Afirmación de la voluntad del líder como factor de legitimidad del fascismo

5) Superioridad del líder sobre la razón: Afirmación constante de la voluntad del líder pese al carácter irracional de sus decisiones

6) Superioridad del grupo: Afirmación elitista como factor de legitimidad del movimiento fascista frente a otras corrientes que son consideradas inferiores. 

7) Victimismo: Representación social del fascismo como supuesta víctima injustificada de los ataques del resto de la sociedad

8) Activismo: Estado de movilización permanente con el que el fascismo demuestra su carácter totalitario y su primacía frente a sus opositores a quienes considera débiles y decadentes.

9) Violencia: Recurso a la violencia para alcanzar objetivos políticos.

10) Dominación: Hegemonía del fascismo sobre los restantes grupos políticos sin ningún tipo de complejos ni restricciones.







jueves, 15 de diciembre de 2016

El Decálogo del Fascismo de Umberto Eco

El filòsofo italiano Umberto Eco nos dejó como legado una taxonomía utilisima para detectar cuando un movimiento ideològico está abandonando el terreno democrático definido por el Estado Democrático y Social de Derecho así como las formas de vida ilustradas y humanistas para deslizarse por el peligrosisimo terreno del realismo mágico fascista. La clasificación está formada por trece condiciones enumeradas a continuación:

1) Culto a la tradición: Abuso de la tradición como reacción ortodoxa frente a influencias extranjeras consideradas amenazadoras y disolventes

2) Rechazo a la educación y a la razón: Desprecio hacia la educación y hacia todos los aspectos relacionados con la Ilustración y el Humanismo por representar la base de la democracia y el pluralismo, aspectos opuestos a la visión autoritaria y ortodoxa fascistas

3) Desconfianza hacia el mundo intelectual: Recelo hacia las élites intelectuales por su visión plural y heterodoxa de la sociedad contraria a la visión unívoca, cerrada y ortodoxa del fascismo

4) Visión aislada del mundo: Concepción hostil del diferente por su adversidad a la ortodoxia fascista

5) Miedo hacia la diferencia: Rechazo hacia la diferencia por ser radicalmente incompatible con la visión totalitaria que tiene el fascismo de la sociedad

6) Utilización de la frustración individual o colectiva: Manipulación del descontento individual o colectivo como factor de legitimidad popular

7) Nacionalismo: Uso y abuso del nacionalismo como factor de legitimación y exclusión

8) Humillación: Sentimiento de agravio frente al enemigo interno y externo

9) Vitalidad: Activismo febril como estado de guerra permanente frente al enemigo. 

10) Elitismo: Sentimiento de superioridad frente al enemigo

11) Culto a la muerte: Exaltación del heroismo como valor supremo.

12) Exaltación de la sexualidad: Concepción de la sexualidad como expresión de la voluntad de poder

13) Deslegitimación de la democracia parlamentaria: Construcción de una legitimidad nueva y alternativa de carácter populista

14) Simplificación: Deconstrucción de la realidad para eliminar cualquier mecanismo capaz de fomentar la reflexión crítica









Breve aproximación al marxismo cubano

Tras 57 años de existencia el marxismo cubano
ha fracasado y ahora debe afrontar su fracaso 
El castrismo es un movimiento ideológico de carácter antidemocrático cuyos fundamentos ideológicos son el marxismo representado por Carlos Marx y el nacionalismo en su vertiente cubana representado por su fundador José Martí desmbocando esta peculiar mezcla entre marxismo y nacionalismo en un modelo específico de marxismo cubano evidenciado mediante la ausencia de los símbolos de las distintas modalidades mundiales del marxismo en el imaginario castrista que posee una cuádruple afirmación: el culto a la personalidad representado por su fundador Fidel Castro, el culto hacia el marxismo representado por Carlos Marx, el culto hacia el nacionalismo representado por José Martí y el rechazo contra la democracia siendo dicho rechazo el resultado de la aplicación práctica de la dogmática marxista cuyo utopismo implica la abolición de los principios que definen a la democracia (elecciones, pluralismo político, alternancia) porque su materialización desemboca en una nueva sociedad postpolítica o postideológica en la que el triunfo ideológico da lugar a una nueva sociedad ideal cuya afirmación exige la supresión de modelos ideológicos alternativos dado que para que la victoria marxista sea total la nueva sociedad debe ser totalitaria. Sin embargo el marxismo cubano se fundamenta en premisas filosóficas cuya materialización históricamente se ha demostrado falsa, por lo que a lo largo de sus 57 años de trayectoria el marxismo cubano cree haber alcanzado un estado de cosas que justifica su carácter totalitario pero que no se corresponde con la realidad, porque al igual que las distintas modalidades marxistas conocidas por la historia se ha quedado muy lejos del alcance de la utopía marxista dado que no ha logrado superar la dialéctica y las divisiones sociales para crear una nueva sociedad total, totalizada y totalitaria. La conclusión a la que llegamos es que el marxismo cubano ha fracasado como también lo han hecho las distintas modalidades que ha dado el mismo como el marxismo soviético, chino, vietnamita, camboyano... Algunos de ellos no han podido sobrevivir a su fracaso mientras que otros han tenido que gestionarlo mutando en algo completamente distinto. Ahora al marxismo cubano también le corresponde gestionar su fracaso cosa que no parece muy dispuesto a hacer encerrado en su irreal visión de la realidad. Su carácter antidemocrático tan sólo reconoce dos mecanismos de legitimación: la manifestación y el derecho de petición. Dada su negativa a asumir y gestionar su fracaso el marxismo cubano parece estar condenado a la desaparición, circunstancia que tendrá lugar cuando los cubanos dejen de acudir masivamente a sus concentraciones.